Desde hace trece años, el primer sábado del SEFF es el día de los EFA. Y es que, la tradición manda, después del primer pase de prensa de la mañana, acreditados, organizadores e invitados nos trasladamos al punto de encuentro habitual, al otro lado del río, para dar a conocer a los nominados de los premios que entregará en poco más de un mes la Academia Europea del Cine en una ceremonia en Berlín.
premios efa2
Destacar las cinco candidaturas españolas (mejor documental –La Chana-, mejor descubrimiento –Verano 1993-, premio del público –Un monstruo viene a verme– y dos cortometrajes –Timecode y Los desheredados-.  Las cintas con más opciones de premio son la húngara En cuerpo y alma (crítica aquí) y la sueca The Square, ambas en las categorías de película, director y guion. También sorprende que Franz tenga dos nominaciones, por el hecho de que llegan tarde (François Ozon tiene ya nueva película, estrenada hace unos meses).

En cuanto a las películas proyectadas hoy, ninguna de ellas perteneciente a la Sección Oficial a concurso. En cambio, el cine español, como decíamos ayer, acapara espacio conviertiéndose en la cinematografía más importante del certamen. La primera del día, dentro de la sección Las Nuevas Olas, ha sido la extraña e inclasificable Algo muy gordo, ejemplo de lo que se ha dado en llamar post-humor. Dirigida por Carlo Padial y protagonizada por Berto Romero, Miguel Noguera, Carlos Areces y Carolina Bang, esta cinta imposible de definir y de explicar, será difícil que llegue al gran público. No creo que todo el mundo esté preparado para esta redefinición de lo que es el humor, para esta deconstrucción del modo de contar una historia.
Algo muy gordo
Algo muy gordo es un juego de espejos metacinematográfico (o meta-sí-mismo), un falso documental sobre el rodaje de una película (que es Algo muy gordo) y cuyos personajes son el propio equipo de rodaje. Es decir, Carlo, Berto, Miguel, Carlos y Carolina se interpretan a sí mismos, haciendo de los personajes de esta película falsa en la que ellos son los protagonistas. ¿Complicado? No, para nada… Con muchos momentos delirantes, y a pesar de la muy acertada reflexión sobre el proceso de creación fílmica en el que Padial se ríe de todo y de todos (de sí mismo el primero), en algunos momentos puede resultar algo cargante.

Uno de los habituales del SEFF es Kornel Mundruczó. Sus últimas cinco películas han sido vistas en el certamen, si bien es verdad que hace ya bastante que no forma parte de la Sección Oficial. La primera vez que vimos su cine fue con Johanna, aquella cinta que nos sorprendió a todos, que, sin esperarlo nos encontramos con una ópera filmada. Después vendría la muy interesante y profunda Delta (aunque parece que fui de los muy pocos que la defendieron). Ya fuera de concurso, Tender son y White dog no llegaron a convencer del todo, aunque siempre manteniendo un alto interés.
Jupiter's moon
Este año, incluida en la Selección EFA, que recoge lo mejor que se ha hecho en el año en Europa, nos trae Jupiter’s moon, película que muy recientemente ha recibido el premio más importante del Festival de Sitges y que ya estuvo en Cannes. Reflexión sobre el candente tema de los refugiados sirios, nos cuenta la historia de Aryan, joven que al cruzar ilegalmente la frontera recibe varios disparos. Ello, en vez de matarlo, le provocan unos poderes que le hacen volar. Huído de la policía, será descubierto por un médico con nulos escrúpulos que se dedicará a explotarle para conseguir dinero.
A pesar de que se esperaba mucho de ella, el resultado es decepcionante. La parábola no funciona y, a pesar de algunas secuencias de belleza extrema (todos los vuelos, sin falta), y de una secuencia de arranque apabullante, la película en su conjunto se hace larga y tediosa, y tiene una hora central que resulta eterna.

También pudimos ver la última película de Manuel Martín Cuenca (director de las muy interesantes La flaqueza del bolchevique o Caníbal), que recibió el premio de la crítica en el último festival de Toronto. Hablamos de El autor, rodada en Sevilla (son muchos y muy reconocibles los decorados que aparecen)
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Incómoda reflexión sobre el oficio de escribir, vemos la trayectoria de Álvaro, quien tras separarse de su mujer Amanda, que acaba de tener un éxito atronador con su primer best-seller, se centra en cumplir su mayor deseo: escribir una novela de verdad. Pero como no tiene talento para crear una trama desde cero, decide seguir las directrices de su profesor y escribir sobre lo que vive, contar la realidad. Así, empezará a manipular a sus vecinos para escribir su gran novela.
Javier Gutiérrez está magistral en su papel de autor, la historia se mueve con habilidad por terrenos resbaladizos en los que era muy fácil caerse, contada a modo de laberinto, con una trama imbricada que sorprende con sus varios giros y con un puñado enorme de momentos cumbres.

Por último, dentro de la Selección EFA, pudimos ver la cinta turca Big big world. Premio Especial del Jurado en la Sección Horizontes del último Festival de Venecia (aparte de otros premios en certámenes de Curitiba, Adana y Ankara), presenciamos una historia creada con los mimbres de los cuentos de hadas, pero con un tono inquietante y mucho simbolismo animal.
Big big world
Ali es un joven mecánico que intenta reunirse con Zuhal, una niña menor con la que creció en el orfanato y a la que considera su hermana. Pero la familia de acogida de esta no lo permite. Cuando descubre que el padre de acogida pretende convertir a la pequeña en su segunda esposa, pasará a la acción, y ambos escapan a una selva pantanosa donde forman su propio hogar, alejados del resto del mundo.
Los dos protagonistas, a pesar de su juventud, muestran una gran expresividad, que es , junto a la magnífica fotografía de la cinta, la que mantiene el interés de la cinta. Por otro lado, la veta poética resulta demasiado forzada en muchos momentos, y la banda sonora es excesivamente reiterativa, sonando la misma melodía hasta el hartazgo.

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